¿Cuándo sé que es momento de acudir a terapia?

Quizás, plantearnos esta pregunta pueda darnos una pista…

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, en adelante), acudir a terapia no se trata de eliminar el malestar o evitar el sufrimiento, sino de aprender a relacionarnos con nuestras emociones y pensamientos de una manera más flexible y consciente. La vida está llena de desafíos, y es natural experimentar dolor, pero lo que realmente marca la diferencia es cómo respondemos a estas experiencias internas (emociones y pensamientos).

Muchas veces, evitamos buscar ayuda porque creemos que debemos esperar a un diagnóstico clínico que cumpla con una serie de criterios para dar el paso. Sin embargo, la terapia puede ser un espacio para explorar nuestras experiencias internas sin juicio y con apertura. No es necesario que los problemas sean extremos para dar el paso: podemos acudir a terapia cuando sentimos que nuestros pensamientos y emociones nos alejan de la vida que queremos vivir.

Una buena manera de reflexionar sobre esto es preguntarnos: ¿Estoy viviendo de acuerdo con mis valores? ¿Estoy evitando ciertas emociones en lugar de enfrentar situaciones que realmente importan? Notamos que el malestar nos está desconectando de nuestras relaciones, nuestros objetivos o nuestro bienestar general, es entonces aquí, un buen momento para buscar apoyo.

El sufrimiento no siempre se manifiesta de forma evidente. A veces, lo vemos reflejado en cambios en nuestros hábitos, como la alimentación, el sueño, autoestima o el estado de ánimo. También puede presentarse como una sensación persistente de insatisfacción o lucha interna. Desde ACT, aprendemos que, en lugar de luchar contra estas experiencias, podemos aceptarlas y enfocarnos en tomar acciones alineadas con lo que realmente es valioso e importante para nosotros.

En conclusión, no se trata de evitar el malestar, sino de aprender a vivir con él de una manera más plena y significativa. Buscar ayuda es un paso valiente hacia una vida más auténtica y alineada con lo que realmente nos importa.

Cualquier motivo para acudir a terapia es válido y suficiente.